Pollensa y Puerto Pollensa

  • Barrio antiguo
  • Puerto Pollensa

Es interesante saber que el municipio de Pollensa,  incluye el pueblo de Pollensa, Cala San Vicente, el Puerto de Pollensa y Formentor, todos ellos diversos entre sí y cada uno merece tener mención aparte.  

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El pueblo de Pollensa es un destino encantador que representa absolutamente la “autentica” Mallorca. El centro es un laberinto de calles estrechas y su mercado central, tal vez uno de lo más especiales, rezuma historia y tradición, y es el punto de encuentro tanto para visitantes como para locales, punto de reunión del colorido mercado de los domingos.

Es el sitio ideal para charlar, tomar unas tapas y copas con los amigos, para escribir, pintar, fotografiar etc.… siempre hay algo que hacer o ver. El pueblo alberga mucho más, variados monumentos arquitectónicos incluyendo maravillosas iglesias, museos, claustro y pequeños palacetes, que con una pizca de suerte, si están abiertos, podrán admirar en su interior fabulosos patios y hermosas piscinas. El pueblo de Pollensa está activo todo el año, con variedad de tiendas, bares con encanto y una amplia selección de restaurantes. Imprescindible degustar un buen vino local con sus tapas, perfectas a cualquier hora del día. Pollensa es un pueblo extraordinario y acogedor, punto de partida idóneo para recorrer sus alrededores a pie, en bicicleta o a lomos de un caballo y deleitarse con su carismática naturaleza autóctona, inspiración de fotógrafos, artistas y escritores. Toda la zona está flanqueada por las montañas de la Tramuntana y por el mágico monte del “Puig de María”, emblemático a través de los tiempos y que se aprecia en la lontananza  a lo largo y a lo ancho. Sin duda Pollensa es una  de las zonas más bellas de toda Mallorca, inspiración de muchos artistas y de cultura fuertemente arraigada, su pasado lo conforman una serie de de leyendas e historias antiguas; el saqueo de los moros, la influencia de los caballeros templarios y mucho antes, la conquista de los romanos, sólo por mencionar algunas épocas.

Encontrará el calendario de Pollensa lleno de celebraciones católicas, paganas e históricas, procesiones, simulacros de batallas, su popular subida al pino por Sant  Antoni, maratones etc.

Pollensa celebra cada verano un festival internacional de música y es cuna de numerosas galerías de arte, artistas locales y artesanos (cerámica y textil)

Para los niños, existen muchas opciones al aire libre, tales como la playa, la montaña, los bosques, todo ello con el valor añadido de poder disfrutar del buen tiempo (300 días al año)

El ciclismo, golf, tenis, montañismo, yoga y un sinfín de deportes y actividades relajantes están disponibles.

Sus productos locales son deliciosos, el vino local, aceitunas, aceite, productos cárnicos, higos y naranjas. Los mallorquines  son grandes amantes de todos aquellos productos de cosecha propia, caseros y de los platos tradicionales elaborados con dichos productos. 

En las afueras de Pollensa, en el campo y en sus maravillosos valles, se encuentran bellísimas villas y fincas, sus jardines son hogar de centenarios olivos, algarrobos y de abundantes higueras que impregnan con su aroma el verano mallorquín, amén del abanico de colores que forman las buganvillas y los hibiscos en esta época del año. A lo largo de este valle se encuentran varias fincas, con ese aire tan mediterráneo, con sus magníficos jardines, fabulosas terrazas y discretas piscinas y las muy codiciadas fincas antiguas mallorquinas, las  “possessions”, antaño, punto de reunión de las familias, en todas sus generaciones, que se reunían para almorzar, charlar o bien trabajar juntosen el campo.

Hoy en día hay una serie de casas espectaculares y modernas, esparcidas por la zona, de líneas claras y  de cristal, como elemento principal en su construcción.

Pollensa es una exitosa fusión entre los tiempos modernos y sus raíces, que están fuertemente conectadas con la naturaleza  y  la tierra. Este es sin duda un rincón especial que merece la pena descubrir.

Antaño fue un pueblo pesquero con unas pocas casas diseminadas por la zona, hoy en día sigue manteniendo el encanto del pasado y conservando el toque del pueblo tradicional que fue. El Puerto es uno de los destinos más queridos de toda la isla. Es moderno y cosmopolita y ha sabido encontrar el secreto para combinar y mantener sus raíces pesqueras, junto al comercio del turismo. Desde cualquier punto del Puerto, la playa y el centro son fácilmente accesibles.

La bahía del Puerto de Pollensa forma parte de una única bahía, que incluye Alcudia, formando un arco de herradura. Esta bahía es una de las más profundas, naturales y bien conservadas de toda la isla, de aguas claras y fina arena, con unas condiciones inmejorables para los amantes de los deportes de viento, como el kite surf. A lo largo del Puerto, existen pequeños hoteles que han sido y son, el lugar de retiro favorito de artistas, políticos y escritores. Agatha Christie escogió el Puerto como escenario para su novela “Crimen en Pollensa“. No se ha dejado llegar al turismo de masas a este rincón de la isla.

Flanqueado por la costa por un lado y por otro, resguardado por las montañas, su personalidad es capaz de satisfacer las expectaciones de cualquier persona, que busque tranquilidad o diversión. Variedad de deportes tales como: ciclismo, esquí náutico, kite/windsurf, motos de agua, excursiones en barco y un largo etcétera, hacen del Puerto el perfecto anfitrión que además reúne las mejores condiciones climatológicas.

Especialmente atractivo y excelente ubicación  de algunas de las mejores propiedades, es el conocido “Paseo Voramar”, o como muchos lo llaman el “Pine Walk o Paseo de los Pinos”, que recorre literalmente toda una pequeña franja costera, desde el fabuloso Club Náutico, hasta el final de la playa en dirección a Formentor. Un paseo muy popular tanto para los locales como para los visitantes a cualquier hora del día. Siempre hay algo nuevo por descubrir, con numerosos bares y restaurantes, exclusivos apartamentos, las intemporales casitas de pescadores, prestigiosas villas y todo ello a golpe de vista. Es una delicia simplemente sentarse en un banco, bajo la sombra de los innumerables pinos viendo la vida pasar, es un paseo romántico, bello y muy querido por todos.